El calor no te deja dormir (y el ruido del ventilador, tampoco)
Son las tres de la mañana, la sábana pegada a la espalda y das vueltas en la cama. Enciendes el ventilador de pie de siempre y empieza ese zumbido constante que te taladra la cabeza. Acabas eligiendo entre asarte o no pegar ojo por el ruido.
El motor DC del AERIS gira casi en silencio: notas la brisa bajando del techo, pero no oyes el motor. Eliges entre 6 velocidades, desde una corriente suave para dormir hasta aire de verdad para los días de bochorno. Programas el temporizador a 1, 2 o 4 horas y se apaga solo.
Por fin duermes del tirón, fresco y en silencio.